EL TIEMPO

Este fin de semana he estado en mi tierra, Valladolid. La verdad es que hacía tiempo que no pasaba un fin de semana allí y tal vez por eso este fin de semana decidí quedarme.

El sábado, con el excesivo calor, decidimos ir a pasar la tarde a una piscina. Dado que yo no pertenezco a esa exclusiva elite de individuos que tienen piscina privada nos toco buscarnos la vida y apañarnos con una piscina pública (y yo tan a gusto que no soy nada clasista...por favor no os vayáis a confundir conmigo..!!!)

Durante mi infancia en Valladolid solíamos ir en verano a una excelente piscina situada en frente de casa que pertenecía a la Diputación. Sólo se permitía el acceso a trabajadores del organismo en cuestión pero nosotros, con ayuda de un tío nuestro que pertenecía a tan “insigne” organismo nos colábamos astutamente todos lo veranos. -Esta explicación y remonte a mi ya más que perdida infancia, sirva de explicación para justificar mi enorme ignorancia respecto a la situación de las piscinas públicas en mi ciudad-. 

La cuestión es, que yo recordaba vagamente que alguien me había hablado de un piscina que había  por un barrio de Valladolid que estaba estupendamente, pero que realmente no sabía a ciencia cierta donde se encontraba. Decidimos acercarnos por aquella zona y preguntar si era cierto que existía la susodicha, pero no fue necesario; finalmente la encontramos por nuestros propios méritos. Pedimos la entrada y en seguida me sonó aquel nombre “PISCINA RIOSOL” . Cuando entré, y  observé la instalaciones con más detenimiento entonces lo vi claro. Aquella era la piscina de la que he visto tantas fotos, aquella a la que acudían mis padres hace tantos años pero tantas veces cuando aún eran novios (mi padre con su bañador de cuadros y mi madre con su bikini de estampados hippiolos)  Algunos cambios eran apreciables, como aquellos trampolines inmensos que ya no existen o aquel restaurante del que nos habían hablado pero que había sido sustituido por un mini bar con mucho menos glamour. Pero la misma esencia, el mismo lugar casi treinta años después. Es increíble verdad?!!?

Tal vez en aquellas fotos mis padres no fueran más mayores de lo que soy  yo ahora, seguro que no. Pero el sitio es el mismo. Parece mentira! cuando pensamos en nuestros padres cuando eran jóvenes les asociamos con un mundo paralelo, diferente al que estamos viviendo nosotros ahora. Mucho más arcaico, oscuro, deficitario (sólo en algunos aspectos, que quede clarinete!!!). No creo que sea cierto. Allí estaban ellos y allí estuvimos nosotros haciendo probablemente cosas muy parecidas. Solo el  tiempo hace percibir diferentes las cosas que no lo son. El tiempo que transcurre veloz y nos transforma tan rápido que ni siquiera nos da el “tiempo” suficiente para darnos cuenta.

 

Es una mera anécdota, pero me apetecía contarla.

  

Besos

06/08/2007 19:26

Comentarios » Ir a formulario


Autor: Medea

Ay,Will, así que invadiendo otras piscinas. No, si a este paso cuando te vea en septiembre, vas a estar como una negra zumbona. Por Asturias el tiempo no acompaña, pero me tomo mis tintos de verano en las terrazas, aunque añoro tu grata compañía. Un besooo

Fecha: 13/08/2007 00:38.



Autor: Anna

Martuki, siempre que oigo hablar de piscinas siento una paz interior, jeje. Así me gusta, que sigas contando cositas para que sepamos de ti, que al menos yo te echo mucho de menos. Ayer Pit y yo hablábamos de todos los de clase y pensamos que serás la próxima en casarte, qué bonito y envidable. Un beso, apa.

Fecha: 13/08/2007 20:11.


Añadir un comentario




No será mostrado.








BUSCANDOMEAMI

Marta, 25 años, vallisoletana residente en Madrid. Extrovertida, afable y trabajadora. Me gusta la lectura, mi pueblo, nadar y la música de Joaquín Sabina, y muchas cosas más. Odio la prepotencia, hasta en el más sabio y listo de todos los humanos.

Temas



Archivos

Enlaces


Suscrí
bete a este blog. RSS 2.0 Este Blog ha sido creado con Blogia. Ver derechos de autor . Estadísticas. Admin. [Blogia colabora con 1001 relatos.]